La Gallina de los huevos de Oro
Había una vez un
granjero muy pobre llamado Eduardo, que se pasaba todo el día soñando con
hacerse muy rico. Una mañana estaba en el establo -soñando que tenía un gran
rebaño de vacas- cuando oyó que su mujer lo llamaba.
-¡Eduardo, ven a ver
lo que he encontrado! ¡Oh, éste es el día más maravilloso de nuestras vidas!
Al volverse a mirar a
su mujer, Eduardo se frotó los ojos, sin creer lo que veía. Allí estaba su
esposa, con una gallina bajo el brazo y un huevo de oro perfecto en la otra
mano. La buena mujer reía contenta mientras le decía:
-No, no estás
soñando. Es verdad que tenemos una gallina que pone huevos de oro. ¡Piensa en
lo ricos que seremos si pone un huevo como éste todos los días! Debemos
tratarla muy bien.
