Miles de
familias norteamericanas, expulsadas de sus tierras por la voracidad de los
bancos, emigran de Oklahoma y Texas hacia California, la tierra prometida donde
esperan encontrar trabajo como jornaleros recogiendo uvas y melocotones. Viajan
en coches destartalados que pierden las piezas por el camino, duermen hacinados
en campamentos provisionales, sobre colchones sucios, y sobreviven con un par
de dólares arrugados en los bolsillos. Dejan atrás, abandonadas y malvendidas,
todas sus pertenencias para empezar desde cero en un lugar donde sueñan con una
vida mejor. En este escenario, triste y desolador, se desarrolla Las uvas de la ira, la gran
obra por antonomasia de John Steinbeck, ganadora del premio Pulitzer en el año
1940.

