Las fechas en las que se escribieron los Evangelios, tanto los Sinópticos
como el Evangelio de San Juan, son fechas aproximadas sobre las que no hay un
consenso definitivo. El propósito de los Evangelios no es dar fechas y
datos exactos de los acontecimientos que estaban sucediendo o que iban a
suceder sino más bien presentar a la Persona del nuestro Señor Jesucristo como
el Mesías esperado, el Salvador, el Redentor. Cada Evangelista escribió
pensando en un público particular, pero El Espíritu Santo que los movía a
escribir quiso que fuesen para todos los hombres de todos los tiempos.
